Una vez más lo hemos conseguido, descubrir un poco más de nuestro entorno y de nuestra historia pasada, fomentando el deporte y como no podía ser de otra forma, usando la bicicleta de montaña como medio de transporte.

Esta vez, hemos podido contar con la inestimable ayuda de nuestros amigos de CIEMPOZUELOS, y que dentro de la Semana de la Ciencia de Madrid, nos han explicado a los allí reunidos, un poco de la prehistoria  y de la historia de una de las industrias más antiguas que había en el municipio de Ciempozuelos y en la comarca: Las Salinas de Espartinas.

Aunque el punto de reunión de la ruta era en las propias salinas, algunos de nosotros nos hemos acercado hasta ellas partiendo de Pinto en bicicleta.  José Manuel, Marisa, Luis Carlos, entre otros, también han participado en esta ruta-cultural como es habitual en sus respectivas bicicletas, las cuales nos han llevado de primeras al municipio vecino de Valdemoro, el cual hemos dejado atrás subiendo hacia el paraje de la Calderona, una de las zonas altas colindantes con el municipio de Ciempozuelos.

El municipio de Ciempozuelos lo hemos bordeado por su lado sur, hasta llegar a uno de sus caminos más antiguos, el Cordel de las Merinas, el cual rápidamente lo identificamos por las balizas en forma de tronco de pirámide y con el anagrama de vía pecuaria. (Dibujo de una vaca)

En el momento que dejamos atrás las últimas casas de Ciempozuelos, el entorno se torna duro y puramente estepario. Nos vamos acercando a nuestro camino de bajada, una bajada erosionada en la propia montaña, situada entre la Cuesta Alta y el arroyo Palomero.

La bajada tiene alguna que otra dificultad, pero con un poco de cordura y un poco de técnica, no son obstáculo para acercarnos un poco más al punto de reunión “rutero”.

Continuamos por el camino paralelo a la carretera y a la vía del ferrocarril que une la localidad de Aranjuez con la capital y que pasa por todos los municipios cercanos, Valdemoro, Ciempozuelos, Seseña, etc.

Llegamos casi a la carreta pero un centenar de metros antes de llegar a ella, nos desviamos a la derecha, donde una gran puerta metálica protege el camino a las antiguas salinas. Una mujer muy amable nos advierte que la puerta lleva cerrojo, y que si pasamos la puerta tiene que quedar cerrada. Haciendo caso a la buena señora atravesamos la puerta y cerrándola a nuestro paso nos adentramos en otras épocas, en otros tiempos…

Cuando llegamos ya estaban los compañeros de La Sociedad de Amigos de la Historia de Ciempozuelos explicando a los reunidos  la historia de las Salinas de Espartinas.

Es difícil poder hacerse a la idea que la explotación de las salinas, estuvo en marcha hasta los años sesenta, pero que fue en los siglos 18 y 19 unas de las principales industrias de la región.

… “el agua mineral se obtenía de un manantial que nacía al pie de las colinas y era conducida por un canal de madera que discurría a través de una galería construida a base de mampostería y fábrica de ladrillo. Se vertía a continuación en un enorme depósito o recocedero de 819 m3 de capacidad, llamado de San Miguel, con fondo de greda y paredes de este mismo material y entramado de madres, y desde aquí era distribuida a 18 albercas o vasos de cristalización -también de greda y esteras-, para desaguar finalmente, por medio de compuertas, en acequias de limpieza que vertían en un arroyo”…

(Texto sacado de la página Web del ayuntamiento de Ciempozuelos)

Ver la entrada a las galerías, el recogedero, el canal de distribución, y el resto de instalaciones e infraestructuras es sobrecogedor, pero sobre todo, ver como a pesar del paso de los años, la sal y el salitre siguen emergiendo de manera natural a la superficie es, una verdadera maravilla.

Después de  “culturizarnos” y de saber un poco más de la historia de Ciempozuelos, de sus Salinas y de nuestro entorno, los “bicicleteros” continuamos la ruta, para adentrarnos en uno de los parajes más bonitos y menos conocidos de este entorno, el valle o mejor dicho, El Barranco de la Chica.

Películas de bajo presupuesto y del género llamado “spaghetti westerns” como Las Siete magnificas, del año 1966 y dirigida por Rudolf Zehetgruber e interpretada por Anne Baxter (Eva al Desnudo), o películas dirigidas por Carlos Saura como “La Caza” (1.965)  e interpretada entre otros por  Ismael Merlo, Alfredo Mayo, José María Prada ó Emilio Gutiérrez Caba, han pasado por estos entornos y por estas tierras.

El barranco tiene una belleza singular, sus paredes, no muy altas (pero lo suficiente para no contarlo si te caes), su vegetación, sus cuevas y sus senderos “trialeros” hacen de este tramo de la ruta, una delicia para los amantes de la bicicleta de montaña.

 

Una vez salimos del barranco y llegados de nuevo al Cordel de las Merinas, nos dirigimos de nuevo hacia Ciempozuelos y desde allí de vuelta al municipio de Valdemoro. Esta vez, y una vez llegados al paraje de La Calderona, giramos a la derecha para salir al camino paralelo a la vía del tren de cercanías, y que no hace tanto tiempo…comparado con las Salinas de Espartinas, existía una ermita, la Ermita de San Isidro.

Mapa Geográfico año 2003

Vista aérea del año 2003

Vista aérea del año 2003

Vista aérea del año 2010  (sorpresaaaaa…ha desaparecido las edificaciones y la ermita)

 

Desde aquí, y siguiendo hacia Las Bolitas del Airón, y por el Camino de Hondo y el camino de Bayona, llegamos de nuevo a nuestro punto de partida, Pinto.

Nos vemos…en los Caminos.

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